Lo escribió un viejo amigo que ya no es mi amigo. De igual manera, no creo que lo recuerde.
Para él: perdón por todo eso del pasado y gracias por el presente y el futuro, mon petit Sub.
¿Qué es lo verdaderamente importante?,
busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de irreales ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes,
¡no me extraña que exista tanta confusión,
tanta lejanía de todo, tanta desilusión!.Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira puede uno convivir,
cada cual es quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando los necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a todos aquellos que me quieren.Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hallar mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
odiar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
sentir que con su falta el mundo se termina.Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.
Muchísimas gracias a este poema! siempre llegas en el momento más indicado(:
(Ya esta todo como se supone es orginal, pero yo lo conocí como de pablo neruda y esa versión chafa de internet es la que siempre llega en el momento indicado)
Después de casi dos horas de intentos fallidos, por fin me estaba quedando dormida. Así que me recosté en mi casa, justo al lado de la ventana, con la calle acompañando mi velada.
En ese momento, ya medio inconsciente, escuché el sonido de unas llantas derrapándose, como estacionándose, y se escuchó que la puerta se abría.
-¿Cómo les fue, cuñado?
-Pues nada bien- se escuchó resentido
-¿Y mi hermana?
-Se tuvo que quedar en el hospital- su voz se escuchaba nerviosa.
-No me mienta, cuñado
-Pues no es que quiera pero no puedo, no le va a gustar la verda’
-¡Ya dígame!
- Pues se quedó en el bar. Pero le juro que ella quería y quería y no me dejo decirle que no y la tuve que llevar y ahí la intente convencer pero no quiso
- Usted dijo que la iba a sacar de ese disque trabajo, aunque gane dinero eso no está bien, va a salir lastimada. Yo le di a usted mi bendición porque me prometió que la iba a sacar.
Me puse a leer, evitando aquella conversación ajena. Solo se escuchaban blasfemias. Con palabras como puños. De pronto, volvieron a llamar mi atención con algo que salió de su boca: silencio. Se quedaron callados un buen rato, no entendí por qué.
- Ya, lo dejo hacer lo que quiera pero baje esa pistola, cuñao’ bájela- este señor, desconocido para mí, lloraba.
De pronto hubo un ruido que mis oídos nunca habían sentido. Mi mente sigue intentando olvidar aquel ruido. Metálico al principio, ventoso después y luego sentí como si el sonido me enseñara justo como la bala pasaba por la carne humana.
Al día siguiente me desperté con el sueño en mi cabeza, la rutina de todas las mañanas me distrajo un rato.
Al salir de mi casa, un carro blanco y azul con luces tintineantes en el techo me saco de mi rutina, me di la vuelta y camine alrededor de mi manzana para llegar a donde pude llegar con unos pasos.
Por más de una semana seguí evitando el lugar que mi ventana vigila desde arriba. No quería volver a ver esa mancha rojiza ya casi negra que estaba en el piso, con forma de charco y que ahora tenía un viejo chicle adornándola. No quería volver a recordar esa conversación que intentaba arraigarse en mi mente.
Después de las casi dos horas de intentos para dormir, al no poder por ese pensamiento de esa conversación de aquella noche, solo puedo repetirme: IGNÓRALO